EL TZNIUT

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14.07.2011 14:10

 

צניעותh

EL TZNIUT

 

 

 

“Te ha dicho qué es lo bueno y qué es lo que Elohim espera de ti, sino actuar con justicia, amar la bondad y caminar con modestia frente al Todopoderoso” (Mijá -Miqueas 6:8).

 


 

          En este tema hablaremos  del Tzniut (Tziniut), el Recato, desde la perspectiva hebrea de las escrituras,  también añadiremos enseñanzas  desde la perspectiva del judaísmo ortodoxo, rescatando algunos de sus sabios consejos, además  de las exhortaciones de los primeros discípulos del Mashíaj Yahshúa, teniendo muy en cuenta  sus consejos exhortativos por los meritos del Mashíaj, y la sabiduría (jojma) trasmitida por el Ruaj ha Kodesh.    Más los textos de los   ketuvim Netzarim (Nuevo Testamento), sobre el Tzniut, decoro o recato.

 

Un consejo sobre la vida, desde la perspectiva  judía, tanto para hombres como mujeres, para no inclinamos a lo indecoroso, y vestir “santa” y piadosamente delante de Elohim.  Hoy en día, es cuando  cuidado  debemos tener con respecto al tema, y sobre todo  las mujeres, en su aspecto delante de Elohim y los hombres.

 

 

Mikhah 6:8 “Él te ha dicho, oh hombre, lo que es bueno, y lo que requiere Yahweh de ti: Solamente que hagas justicia y que ames la bondad, y que camines modestamente con tu Elohim; 9 entonces tu nombre logrará sabiduría”. (Versión Nazarena).

 

 

 

 

 

 

                   Miqueas 6:8 El te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Adon (Amo) de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Elohim. (La Nueva Biblia de los Hispanos).

 

 

Esta  historia nos relata lo siguiente:

 

                   Durante el terrible gobierno de la Inquisición, los crueles oficiales de la iglesia acosaban a los judíos con un odio que no conocía límites. “¡Los agarraremos!” exclamaban las alegres muchedumbres. “Obligaremos a los Judíos a convertirse al Cristianismo o morirán. Compañeros ciudadanos, únanse a nosotros en este acto sagrado. Llévennos con esos judíos obstinados y los recompensaremos generosamente.

         Varios judíos fueron capturados, torturados y quemados hasta morir. Nadie estaba a salvo, ni siquiera los niños. Entre los desafortunados cautivos se encontraba una niña de trece años. Los oficiales de la iglesia dieron por sentado que una niña tan joven no presentaría mayor resistencia cuando se enfrentara con la posibilidad de ser matada. Por eso, ellos se desconcertaron con su respuesta impetuosa: “¡No! ¡Jamás! Nunca abandonaré mi fe ni me volveré Cristiana”.

“¡Qué insolencia!” exclamó con estruendo el juez principal. “Le demostraré lo que les sucede a aquellas personas que desobedecen. Ella morirá, pero no en la hoguera. Aten su cabello a la cola de un caballo y háganlo galopar por la ciudad. Esta niña atrevida será arrastrada entre las rocas y espinas hasta que deje de respirar”.

La niña no se acobardó por su situación difícil. Uno de los oficiales más grandes estaba sorprendido por su coraje. “¿Cómo puede esta niña ser tan valiente y decidida?” se preguntó. Hasta llegó a sentir lástima por ella. Cambió su tono de voz y le habló amablemente tratando de convencerla para que salve su vida al estar de acuerdo con convertirse. Pero la niña se negó firmemente. “Yo vivo como Judía y moriré como Judía. No tengo miedo.”, respondió valientemente. “Pero tengo un pedido”.

Un silencio tenso llenó la habitación. Todos se inclinaron hacia delante para escuchar lo que la niña iba a decir.

“Siempre he vivido una vida de recato y deseo morir recatadamente,” declaró la niña. “Mientras el caballo me arrastre por las calles, mi vestido se levantará. Les pido que aten mi vestido con mi carne con alfileres”.

Cruelmente, los oficiales cumplieron su deseo. Sólo se escucharon palabras de plegaria que salían de la boca de la niña mientras ella sufría su terrible situación.

De repente, exclamó, “¡Deténganse! ¡Deténganse!” Los oficiales que acompañaban al caballo que iba galopando pensaron que su espíritu finalmente se rompió. Estaban seguros que ella estaba lista para convertirse. Pero se sorprendieron al escuchar que dijo, “Algunos de los alfileres se han caído. Pónganmelos nuevamente para que no se me levante el vestido.

(Fin de esta historia).

El hecho de hablar sobre el tzniut, nos ayuda a que nos volvamos más conscientes del tema, y así poder representar  nuestra identidad  Netzarim (Nazarena), pues debemos entender que de algún u otra forma, tomamos o profesamos lo que hoy se conoce como judaísmo, la diferencia radica en que  creemos firmemente que Yahshúa   es el Mashíaj de Israel.       Una persona puede ver cosas que no le interesan para nada, sin embargo el hecho de ver estas cosas le puede afectar y puede provocar que sea arrastrada hacia eso, por ejemplo, la idolatría, pecados sexuales, etc.

Nuestro Tzniut marca la diferencia, es cómo las demás  personas  nos perciben y cómo somos percibidas por Hashem.   Así como otros representan sus creencias, incluso en su forma de vestir, así nosotros también, pero tiene que ver con nuestro recato, tanto interno, como externo, de   tanto hombres como mujeres. El varón una vestimenta semi-formal, con sus tzit tzit y kipá, y en los servicios con sus talit.  las mujeres con una vestimenta adecuada, muy diferente de cómo lo demuestra la mujer secular o del mundo, es decir no mostrando nada que no corresponda, porque así no agrada a Elohim.

Que Hashem nos bendiga por seguir sus consejos.

 

El objetivo del Tzniut:

 

El TZNIUT es un precepto mas de la Torah, y por mas que sea un comportamiento, que también es importante, uno no se puede olvidar de que Elohim nos dijo que hay que vestir de cierta forma, y toda nuestra forma de relacionarnos con los demás y como vestirnos nos va ayudar a cumplir mejor este precepto.

El mensaje es que se pueden hacer muchas cosas, pero para tener una correcta relación con Elohim siempre nos faltara algo. Hay algo más, y si no lo hacemos, no tendremos una vida completa delante de Hashem. Faltara algo como el gol al partido, como el marco al cuadro de algún famoso pintor. Todo puede ser muy bueno pero le faltara su vestimenta adecuada.

 

Debemos entender que el Tzniut no es solamente ponerse algo que nos cubra nuestra intimidad, para no mostrar nada de nuestro cuerpo.  Sino también una forma de vida mas humilde donde uno no debe buscar la vélelas exterior en el prójimo, sino la interior. En los comentarios de los sabios del judaísmo ortodoxo, dicen que Mika (Miqueas) beso toda la Torah y la condenso en tres mandamientos primordiales, y ellas son:

 

EL JUICIO JUSTO, QUERER HACER EL BIEN, Y SER HUMILDE CON ELOHIM.

 

De estas palabras de los sabios (Jajamin) aprendemos dos cosas,

1- La humildad como forma de vida. No hacer ostentación, fijarse menos en lo exterior y mucho más en lo interior.   

2.- El significado que le dieron los sabios al  “TZNIUT” tiene que ver con el comportamiento decoro y respetuoso entre hombres y mujeres, donde le damos honor al “distanciamiento” entre nosotros y ellas, sean   solteras, viudas y mayormente casadas, más el mayor respeto entre jóvenes y nuestros  adultos, los ancianos de la asamblea.

 

Hay que tomar conciencia de lo importante, y trascendental  que es en verdad, ya que el profeta Mika lo estableció en una base para que la Torah y el mundo sigan existiendo.

 

Uno de los libros mas importantes del judaísmo tiene un tomo que se llama קדושה  que significa   Kedusha o santidad, en el cual trata de los temas del Tzniut  (recato) y el de Kashrut

 

(KASHRUT: RELACIONADO A LAS COMIDAS PERMITIDAS Y NO PERMITIDAS PARA CONSUMO).

 

La pregunta es, ¿Porqué solo estos dos temas y no otros?

¿Por qué estos tienen que ver con קדושה (Quedusha)?,

¿A caso las demás mandamientos no están relacionadas con lo mismo?

La respuesta es muy simple, estos preceptos de la Torah hablan de la Qedusha y explican los sabios que en ellos Elohim diferencia a nuestro pueblo Israel de los demás pueblos del mundo, especialmente con estos mandamientos de tzniut y del kashrut (alimentación).

 

¿Porque la Torah usa la palabra Qedusha en estos 2 preceptos especialmente?


Se debe a que los instintos de comer y de relacionarse con el sexo opuesto son los mismos que tiene un animal

Es en estos dos preceptos, más que en cualquier otro, es cuando debemos demostrar que somos humanos y no animales. Por lo tanto no podrás hacer todo lo que quieras.    Te será prohibida una mala relación con tus pares, en todo sentido, con tu projimo, tanto hombre como mujeres.

De todas estas actitudes poco decorosas, debemos cuidarnos, aun más nosotros,  porque quizás al no comportarnos como es debido estemos más expuestos, y cometamos alguna ofensa verdaderamente prohibida por la Torah, y cometamos un error delante de Hashem

 

 

¿ENTONCES, QUÉ ES EL TZNIUT?

 

 

         La ley de Tzniut, entonces, nos llama a reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestra alma que fue diseñada “a imagen Divina”. Cuando el versículo señala “caminar con modestia frente al Todopoderoso”, nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación. No debemos vanagloriarnos públicamente por las buenas acciones que hacemos.

 

 

En la Halajá, está establecido que ciertas actitudes relacionadas con algunos preceptos deben ser discretas “mishum iehura”, mostrar orgullo falso).Muchos momentos históricos del TaNak ocurrieron fuera de la vista de quienes no debían verlos.   La pelea de Yacob con el ángel sucedió precisamente “cuando Yacob estaba solo” (Bereshit 32:25).

 

 A su vez, Avraham se alejó de sus sirvientes para seguir solo con Itzjak y realizar el mayor acto de amor a Elohim en la Akedat Itzjak (atadura de Isaac en Bereshit 22:5). “Nadie estaba en la casa” – cuando la esposa de Potifar intentó seducir a Yosef y éste demostró su solidez moral al no sucumbir ante ella (Bereshit 39:11). 

 

“Ninguna persona” debe estar presente al momento de ingresar el Sumo Sacerdote en el “Kodesh HaKodashim” (máximo santuario) en Iom Kipur (Vaikrá 16:17).  

 

Se cuenta de cierto  Rabí en Israel, que era uno de los grandes rabinos jasídicos del siglo pasado que conducía una corte con toda la pompa digna del cargo que tenía. Todo lo que había en su alrededor era opulencia y magnificencia. Su corte era un verdadero palacio. Su carruaje poseía las ornamentaciones que eran casi la exclusividad de los reyes de la Época.

Su “kápete” tenía un diseño tan perfecto que se podía llegar a pensar que los gusanos de seda lo habían tejido sobre Él. No obstante, lo que más relucía eran sus botas, que eran la envidia hasta de los propios duques y príncipes del país. Se hablaba del Rebbe con reverencia pues realmente se le podía atribuir la propia monarquía. Un detalle de toda aquella majestuosidad, sin embargo, lo sabía únicamente el Rebbe mismo y nadie más. Aquellas hermosas botas no poseían suelas, y cuando el Rebbe caminaba sobre las carreteras de tierra y piedras (que en esos tiempos no estaban aún asfaltadas), sentía lo mismo que cualquiera de los judíos pobres que no poseía siquiera un par de zapato.   

 

Acabamos de explayarnos acerca de la postura judía respecto a la ostentación y a la publicidad, que dista bastante de la costumbre occidental actual por la cual las cosas existen únicamente si se exhiben y son conocidas por el público. Precisamente todo lo contrario, en el judaísmo: la intimidad es un valor y representa uno de los aspectos del Tzniut (recato). Observemos también que el libro de Kohelet (Eclesiastés 5:1) nos recomienda ser mesurados incluso con el uso de la palabra. Igualmente, los recursos materiales que recibimos del Todopoderoso deben ser utilizados de manera sabia y generosa, pues fueron confiados en nuestras manos con ese objetivo. El derroche malgastado por alcanzar cierto “status”, contradice este principio.

 

 

La Tzniut - El Recato

 


        El recato protege la intimidad y privacidad de la mujer, resalta su auto imagen y ayuda a desarrollar su ser interior al darle la importancia adecuada a su verdadero ser: su alma. Así como un diamante debe ser protegido del robo y del daño - y para eso debe estar bien recubierto en un lugar seguro - así también la vestimenta y la conducta refinada, agradable y digna protegen a la mujer y le garantizan la preservación de su pureza.

 

 La ley de Tzniut, entonces, nos llama a reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestra alma que fue diseñada “a imagen Divina”. Cuando el versículo señala “caminar con modestia frente al Todopoderoso”, nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación.

      

         Si Ud. pasea por las calles de alguna ciudad. Y trata de caminar por la sombra. El calor del verano es agobiante. Ud. pasa por una plaza, y sobre el césped están tiradas decenas de hombres y mujeres que aprovechan el día soleado para broncearse en ropas mínimas.     De allí Ud. se dirige a un barrio con población judía y transita por sus “calles”, de aquel barrio judío.   Allí no más, están caminando unas niñas alegres vestidas con polleras largas, blusas que le cubren los codos – y medias. ¿No tendrán calor ellas también? Pasan los meses y se acabó el verano. Un sábado a la noche Ud. sale a “darse una vuelta”.  Hace frío y Ud. sale con el abrigo adecuado para protegerse.   Jóvenes y no tan jóvenes salen a bailar.  Los ve allí parados esperando ingresar a la discoteca.   A pesar de que Ud. siente que se le están congelando los huesos, pareciera ser que a las niñas no les afectaran las inclemencias del tiempo.  Ellas desafían el frío con muy poca ropa y ajustada. ¿No tendrán frío? Al salir del trabajo un día de semana común, Ud. se da cuenta que las polleras cortas no se reducen a los sábados a la noche, sino que son el estilo habitual de las secretarias en las oficinas, etc.

 

        Llegando a casa Ud. reflexiona acerca del tema de la vestimenta. La primer idea que le viene a la mente es que sólo los seres humanos nos “vestimos”. Si bien los animales y los vegetales nacen tan “sin pañales” como nosotros, la industria textil únicamente se ocupa de nosotros. ¿Por qué? ¿Es simplemente para que no suframos de frío? ¿Y a qué se debe que todos los años cambian los estilos de la moda de manera tal que mucha gente sentiría vergüenza al salir con ropa de otra temporada? ¿Y por qué la gente presta tanta atención en no ser vista con el mismo vestido con el cual ya la vieron en otra oportunidad? Y, por último, la pregunta más fuerte de todas… ¿a qué se debe ese esfuerzo tan polarizado de la sociedad occidental de exhibirse lo más posible… frente al empeño de las niñas judías de cuidarse en no atraer la atención con polleras cortas, polleras con tajos, transparencias, ropa ajustada, vestidos escotados, colores llamativos, etc.?¿Qué hay detrás de todo esto? Antes de volver al pensamiento occidental, abrimos el libro de la Toráh y encontramos que el primer “fabricante de ropa” fue Hazme mismo. Se la hizo a medida para los primeros seres humanos: Adam y Javá (Bereshit 3:21). Hasta ese momento, ellos se habían sentido bien sin necesidad alguna de cubrirse (Bereshit 2:25). Recién al momento de ser expulsados del Edén, se sienten desprotegidos sin vestimentas. ¿Por qué?   La identificación que mostraron al desear (y luego consumir) el fruto del árbol que les estaba vedado, se relacionaba con los aspectos exteriores y superficiales del fruto: su sabor, su apariencia, su belleza.

 

         La pasión del cuerpo por la apariencia exterior del fruto ejerció el dominio sobre la persona, relegando a segundo lugar la esencia Divina de las cosas. El cuerpo humano comenzó a sentir vergüenza por ocupar un rol que no le correspondía. Desde ese momento, la ley de Tzniut (recato) se convertiría en fuente de protección del espíritu, de lo esencial y de lo íntimo en el ser humano. Obviamente, esta clase de filosofía choca con la manera de conducirse del siglo XX, que busca a toda costa la publicidad y la ostentación de las cosas a todo nivel. Para la sociedad mediocre de nuestro entorno, las cosas sólo existen si todos están enterados de ellas. De allí, la fiebre por la publicidad, el “tener que figurar”, etc. 

 

Tzniut no se reduce a la vestimenta de las mujeres, aun cuando más adelante podamos intentar explicar el porqué de la importancia que tiene en el judaísmo el estilo de la ropa que se usa. Los Sabios nos enseñan que el pueblo de Israel se compara con una paloma, pues “tal como la paloma es modesta, así también el pueblo de Israel es modesto” (o debería serlo). “Te ha dicho qué es lo bueno y qué es lo que Hashem espera de ti, sino actuar con justicia, amar la bondad y caminar con modestia frente al Todopoderoso” (Miká 6:8).En estas citas encontramos que la cualidad del recato no se reduce a las mujeres. ¿A cuáles instancias se refiere el último versículo? “A no llorar en exceso en el caso de un funeral, ni a convertirse en centro de atención al atender un casamiento”.    En ambos casos, la ostentación quita la atención de la gente de aquello que es lo esencial: sentir la pérdida en el funeral, y alegrar a los novios en el casamiento.

 

 

 

 

 

 

LAS VESTIMENTAS SACERDOTALES

 

                   Volvamos, sin embargo, al recato en la vestimenta. Explicamos ya, que el hecho de vestirse está relacionado con el rol que asumió el cuerpo frente al alma cuando se identificaron Adam y Javá con el sabor y el aspecto del fruto prohibido. En (Shemot 28:3) se habla nuevamente acerca de ropa. Y no cualquiera, sino la de los Kohanim y la del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) en particular. Las vestimentas que debían colocarse seguramente distan de lo que acostumbramos ver.

 

No obstante, los Sabios nos explican cómo cada una de ellas por el nombre, el material del cual estuvieron preparadas, la forma y la parte del cuerpo que cubren, elevan y purifican el significado de cada una de las partes del cuerpo al mismo tiempo que nos hacen consientes de las cualidades humanas necesarias para canalizar los instintos corporales hacia lo Divino (lo espiritual).     Para dar algunos ejemplos: El “tzitz” (una vincha en la frente) subordina la osadía. La “migba’at” (turbante) sublima el orgullo.    El “Joshen” (adorno en forma de pectoral) habla de un buen corazón.

 

 

Los mijnasaim (vestimenta o pantalones) elevan la pasión hacia lo sagrado, y así sucesivamente. Aun cuando no somos Sumos Sacerdotes en el cargo que cumplían éstos en el “Mishkán” (Santuario), no dejamos de serlo todos en cierto nivel. Las formas de nuestro cuerpo responden hasta en su menor detalle a la Sabiduría Divina que así los quiere y pueden y deben ser considerados sagrados en el rol que tienen.

A su vez, el atractivo que sienten los varones por las mujeres y viceversa son naturales como Elohim mismo los quiere. Esto se desprende tanto de la bendición que recitamos al salir del baño como en las bendiciones de la Jupá. Sin embargo, los seres humanos somos capaces de arruinarlo todo… o intentar hacerlo.

 

 

 

 

LA OSTENTACIÓN CORPORAL

 

         La imagen de la cara o del cuerpo de una mujer bonita puede cumplir toda clase de funciones, por ejemplo… en una publicidad para vender cigarrillos, una gaseosa, una revista o… cualquier cosa que se le venga a la mente. Obviamente, hablamos de un trozo de papel con un retrato de una desconocida y nada más, pero vende. ¿Por qué? Porque nuestra sociedad (la sociedad la componemos también nosotros) es mediocre y superficial.

 

 Una de sus principales víctimas fue la feminidad de la mujer a quien transformó en un simple “qué” (un objeto) en lugar de ser un “quién” (un ser humano con valor espiritual). No cabe la menor duda que estas imágenes hipnotizantes en forma repetida hicieron lo suyo para la destrucción del matrimonio y, por consiguiente, de la familia.   A su vez, la moda está diseñada para insinuar, sugerir, sugestionar y excitar. El estar expuesto a violencia, provoca una excitación, destruye la sensibilidad y fomenta la imitación de actos agresivos y brutales. La exhibición descontrolada del cuerpo estimula el deseo ilimitado que excede aquello que el hombre puede gobernar. Todo esto, al margen de que todas estas vestimentas están explícitamente vedadas por la Halajá (guía de ley judía).

 

“¿Acaso podría un hombre remover fuego en su falda y que su ropa no se quemara?” (Mishlé 6:27).   Rabí Iojanan señaló qué es la genuina devoción, a partir del rezo de una niña quien pedía al Todopoderoso: “Creaste un paraíso (para premiar) y un infierno (para castigar). Te pido Elohim que nadie sea castigado por mi…”.

 

Lo que sin duda tenía claro la muchacha es que si el enamoramiento de un varón por ella se daba por su aspecto exterior, por la ropa que estuviese “fashion” o por haber visto unos centímetros más de su piel, ese “amor” no sería ni auténtico ni duradero. ¡Qué curioso!: Las demostraciones efusivas de “amor” en público, invariablemente tienen una vida corta y terminan en peleas. Para que no se interprete todo lo que estamos diciendo como que la estética y la belleza (y hasta la física) no tuviesen un espacio importante en la Toráh, sepan que tanto el rey Shaul (Shmuel II, 1:24) como así también Rabí Ismael, fueron llorados al morir por haberse dedicado en vida a vestir adecuadamente a las niñas de Israel y que, en particular a las humildes, no les faltara ropa linda que las hiciera presentables. El versículo casi al final de Mishlé-Proverbios (31:30) nos enseña que “mentira es la gracia y vana la belleza, una mujer temerosa del Todopoderoso debe ser alabada”… sobre lo cual escuché explicar: que lo detrimental de la gracia y de la belleza se refieren al ser considerados un valor en sí mismos, despojados de los verdaderos valores íntimos. Sin embargo, cuando la mujer es piadosa, pues entonces la gracia y la belleza solo sirven para enaltecerla aun más.

 

(Aporte de la tradición judía por Rabí Daniel, más Algunos comentarios del rabí tradicional Daniel G., sobre el recato).

 

 

LOS KETUVIM NETZARIM: ESCRITOS NAZARENOS

 

I Timoteo 2: 9 Asimismo, que las mujeres se atavíen con vestido decoroso, con modestia y prudencia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; 10 mujeres que profesan piedad.

Efesios 20:24. El hombre y la mujer Nazarenos deben de ser disciplinados para mirar y pensar en las cosas correctas. *******

Filipenses 4:8…Si no con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad *******             

I Kefas -Pedro 3:3 Que su adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de oro, ni ropa lujosa; 4 sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Elohim. 5 Porque así también se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Yahweh y estaban sujetas a sus propios esposos.

 

 

Mishlei (Proverbios) 31: 30 Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a YAHWEH, ésa será alabada.

 

 

 

 

 

 

 

 

La conclusión:

 

Cuando todo se ha oído, es ésta: Teme a Elohim y guarda Sus mandamientos, Porque esto concierne a toda persona (Eclesiastés 12:13).

 

La clave de todo está en el celo, el temor (respeto) y la obediencia, Para hallar bendición delante de Elohim nuestro Padre por los Meritos de Yahshúa ha Mashíaj, nuestro Rebbe. Amen

 

Con afecto a todas las hermanas (ajotot), y a   quienes le sirva.

 

Atte

Moreh Yosef

Bet Tefilah Benei Yosef

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© derechos reservados 2011, Kehilah Israelita Nazarena Bet Tefilah Benei Yosef, Santiago de Chile.

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